Chilpancingo guerrero a 17 de enero 2026
GOLPE
DE REALIDAD CICLISTA.
Con el ego en lo alto y después de haber escuchado la primera alarma de 6, me dispongo a salir a rodar rumbo a Xocomanatlan, ruta que año con año la hacemos con un grupo de amigos enérgicos y amantes de la bicicleta.
Este día prometía ser fantástico en razón que en la noche llovió copiosamente debido al frente frio que asechaba el norte.
Todo iba de maravilla, no faltaron las risas y abrazos de los compañeros que nos veíamos después de un año y los cuales llegaron puntales a la cita en el lugar acordado, también las risas eran por que hicimos la promesa que el último en llegar pagaría las chelas en Xocomanatlan o llegando, como manera de celebración.
Ya estando todos los reunidos procedemos a tomar la foto del recuerdo y en seguida comienzo a subir por la calle rumbo a la colonia PRD. Una subida bastante empinada, pero prometía ser parte del calentamiento de la ruta de 50 kilómetros con 1500 de desnivel acumulado. En pocos minutos y tomando la delantera me cuesta seguir el ritmo, un tiempo más pongo pie en el kilómetro 1, no pasa nada, es el calentamiento, esta subida le he hecho muchas veces y es exigente. vuelvo a subir a la bicicleta y un kilómetro más arriba vuelvo a poner pie en tierras.
¡carajo!
-¿será que la falta del uso de la bicicleta está haciendo estragos? recuerdo
que le di mantenimiento y estuvo arrumbada por 6 meses. ni por las
tortillas la saqué.
Llego donde me esperan los chicos unos metros adelante, me preguntan si estaba bien y les respondo que todo perfecto, conteniendo la voz agitada, solo les digo
-esta perra la subida, como si esa palabra hiciera que la bici se convirtiera en bicicleta eléctrica.
Retomamos la subida, al kilómetro 5 mi pulso se dispara y no son subidas empinadas, las rodillas no tienen fuerza, la respiración es más agitada. no hay marcha atrás, ¡estoy jodido!, no puedo seguir el ritmo. Siempre he pensado que subir corriendo y sin estar preparado es una mala idea tanto para el que sube como para el grupo acompañante, soy un férreo defensor que se debe prevenir cualesquiera situaciones que ponga en peligro a las personas. y ahora lo estoy viviendo en carne propia.
Me dicen que mi llanta esta baja,
procedo a poner aire, pensé que era eso, más adelante vi que no lo era. aproveché
que mi amigo está tomando una foto, me acerco y le digo mi desgracia.
-¡me tengo que regresar!
Con la pena del mundo me doy vuelta y retomo el rumbo a Chilpancingo.
Ahora estoy en el sofá de mi casa con un dolor de cabeza haciendo planes para regresar a Xocomanatlan y sobreponerme de este duro golpe de realidad.
Los caminos no se terminan, solo el ego hay que bajarlo y retomar el entrenamiento.
“Adjunto evidencia de los que, si
llegaron, espero pronto regresar”.